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¿Dónde quedará el
Museo del Escritor?
René Avilés Fabila
Excélsior el domingo 19 de octubre
El inmenso poeta Rubén Bonifaz Nuño hizo un importante
donativo al Museo del Escritor, de ello los medios dieron amplia información.
El hombre de letras explicó las razones de la entrega y de su cercanía
con la muerte, declaró ser incapaz de definir su poesía;
a cambio quiso precisar, con la modestia que lo caracteriza, sus aportaciones
a la métrica y al ritmo, la mezcla que hizo de lenguaje culto y
popular y el valor que les concede a sus traducciones de clásicos,
principalmente a La Iliada, que tradujo del griego y cotejó
con siete versiones; su última tarea: las enfermedades lo acosan,
muerden su cuerpo, dijo rodeado de periodistas y admiradores.
Esto fue en el Museo del Escritor, donde un grupo de escritores dimos
los primeros pasos para que México posea un recinto dedicado a
la literatura y a quienes se han entregado a las letras. Hace poco, José
Agustín obsequió originales y objetos personales para engrosar
el patrimonio de la naciente institución, la que cuenta con más
de 400 primeras ediciones firmadas por sus autores, García Márquez,
Saramago, Allan Poe, Rafael Alberti, Nicolás Guillén, Carlos
Fuentes, Elena Garro, Alí Chumacero, Alejo Carpentier, Juan Rulfo,
Juan José Arreola, Pita Amor, Rafael Solana, José Luis Martínez,
Andrés Henestrosa, Augusto Monterroso, Carlos Monsiváis,
Elena Poniatowska, Edmundo Valadés y muchos más. Asimismo
posee valiosos documentos: por ejemplo el poeta Dionicio Morales donó
originales de Carlos Pellicer, Sergio Magaña y Alejandro Aura y
hay cartas de Uslar Pietri y Elías Nandino. Destacan la mesa de
trabajo que fuera del legendario Centro Mexicano de Escritores, en donde
trabajaron casi todos los escritores mexicanos, las máquinas de
escribir de Gustavo Sáinz, Eugenio Aguirre y Otto-Raúl González,
una espléndida colección de retratos originales, caricaturas
y fotografías de grandes narradores y poetas. El Museo cuenta con
una revista de distribución gratuita. Finalmente a pesar de su
pequeñez física (carece de apoyos), imparte talleres de
literatura, concede premios, lleva a cabo presentaciones y conferencias
para estimular las letras entre los jóvenes. Su biblioteca cuenta
con quince mil volúmenes de literatura mexicana.
Para consolidar el gran proyecto nacido de la sociedad, de los escritores,
solicitamos formalmente al CONACULTA que nos diera en calidad de préstamo
el ex Oratorio de San Felipe Neri, abandonado desde hace algún
tiempo, asimismo le pedimos a una de las fundaciones de Carlos Slim apoyo
para darle las instalaciones que requiere un museo de esa magnitud. En
todo nos hemos quedando esperando la respuesta positiva. Al parecer, ahora
Hacienda desea que el ex Oratorio se convierta en oficinas, lo que contribuirá
a la destrucción del inmueble. Con un museo es posible respetar
la estructura, adecuarse; con oficinas jamás. Así lo hemos
explicado a las autoridades correspondientes.
Más aún, distinguidos intelectuales y académicos,
diversas instituciones de alta cultura han brindado su decidido apoyo
al Museo por medio de cartas y firmas que le han enviado a Sergio Vela.
Citaré algunos: Academia Mexicana de la Lengua, Academia Mexicana
de Historia
De la UNAM, han optado por la defensa del proyecto el
Instituto de Investigaciones Estéticas, la Facultad de Arquitectura
y el Instituto de Investigaciones Históricas. A título personal
han firmado cartas de apoyo, entre muchos otros, Martha Fernández,
Mercedes de la Garza, Juliana González, María Teresa Uriarte,
Teresa del Conde, Jorge Alberto Manrique, Elisa Vargaslugo, Alberto Dallal,
Elisa García Barragán, Olga Sáenz, Pablo Escalante,
Álvaro Matute, José Rubén Romero, Miguel León-Portilla,
Luis Herrera de la Fuente, Sebastián, Jorge Ruiz Dueñas,
Federico Ortiz Quesada, Bernardo Ruiz, Silvia Molina, Ignacio Trejo Fuentes,
Joaquín Armando Chacón, Óscar de la Borbolla, María
Luisa Mendoza, Marcela del Río, Gelsen Gas, Ángeles González
Gamio
Finalmente le presentamos la idea al rector general de la
UAM, José Lema Labadie, quien la vio con simpatía. La Delegación
Miguel Hidalgo hizo suya la propuesta y hemos encontrado amplia disposición
de diversos medios de comunicación, con los que hemos hablado del
Museo del Escritor.
Felipe Calderón dice proteger los inmuebles valiosos del país,
ha firmado convenciones internacionales como el de Protección del
Patrimonio Mundial, entonces ¿por qué convertir en oficinas
el ex Oratorio de San Felipe Neri, cuando podría albergar a un
significativo museo que respetaría su estado y lo dignificaría
dándole la función de recinto para las letras nacionales
y universales, algo que no existe en el mundo? Además es una forma
de socializar el espacio. En este mes recibiremos donaciones importantes
de las familias de Edmundo Valadés y del poeta Fernando Sánchez
Mayáns, ¿las arrumbaremos en un local inadecuado o las autoridades
del país tendrán la suficiente sensibilidad para alojarlas
debidamente? ¿Nos toparemos de nuevo con la sordera de las autoridades
y en especial de Felipe Calderón?
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